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Baños de Agua Santa

En Quito conocí a una chica colombiana, de Bogotá, de 19 años, que viajaba por latinoamérica con la idea de llegar a Buenos Aires a estudiar. Las dos viajábamos solas y, cuando le conté que quería ir a Baños, decidió venir conmigo. A esta chica la encontré admirable: viajaba sola, trabajando en el camino, de lo que fuera, vendía rosas, panqueques con manjar, sanwichitos, o lo que se pudiera vender y venía recién saliendo del colegio.
Llegamos a Baños a casa de Juanca, un chico de 29 años que vivía en una casa junto a dos más, Pato y Ovi. Juanca trabajaba en una agencia de turismo aventura, el recurso principal del pequeño pueblo. Pero lo que principalmente hacen estos chicos es recibir personas de couch en su casa. Sólo entrando se pueden ver las miles de dedicatorias de gente que ha pasado por ahí, escritas en las paredes. Es más, Juanca fue uno de los que empezó el proyecto de couchsurfing en Ecuador. En esa casa ya se habían alojado más de 4200 personas, según me dijo. Admirable. Así, yo, y esta chica colombiana fuimos dos más.
Baños es un pequeño pueblo ubicado en un valle, justo a las faldas del activo volcán Tungurahua. Lo cruzan y rodean varios ríos, como el río pastaza, el río blanco, el río negro….ubicado entre las montañas, cercano a la selva amazónica, tiene un clima que nunca es tan frío, ni tan cálido, pero siempre es húmedo.
El lugar está lleno de cascadas, quebradas, cerros…y termas calientes. Baños de Agua Santa lleva este nombre, creería yo, por estas vertientes de agua llena de minerales, las cuáles han sido recolectadas en piscinas y que , a cargo del estado ecuatoriano, son administradas para el uso de toda la comunidad. La entrada tiene un precio de 3 dólares, permitiendo que, no sólo turistas, si no que gran parte de la población, pueda tener acceso a estas aguas curativas.
Vivir en Baños es como vivir de vacaciones…está el año completo lleno de turistas que van cambiando de nacionalidad dependiedo de la época, lo que genera este ambiente festivo diario del cuál es difícil escapar, especialmente si se llega a una casa que acoge a gran parte de estos turistas. El día que llegué habían 4 personas: una pareja de rusos, una pareja chilena-rusa, la colombiana y yo. Al día siguiente llegó, además, una argentina y una española. Luego se fue la colombiana (porque en Baños no había como vender algo, era muy poco el público, así que partió a Ambato) y a los dos días, se habían ido todos y quedaba yo sola. Y luego llegaron otra chica argentina (hay que decir que está lleno de argentinos en todos lados), y luego una belga, y después una pareja de uruguayos….me pasé 10 dias en Baños, y creo que conocí más gente que en todo el viaje.
Y me quedé 10 días porque el lugar era alucinante, porque la casa era muy buena onda y porque Juanca me consiguió trabajo. Me dijo que le hiciera un video con todas las actividades que hacían en la agencia, y podía hacerlas todas gratis. Así que me fui a hacer: Cayoning, rafting, canopy, tur a la selva, escalada en roca (con la cuál descubrí que sufro de vértigo vertical) y casi casi (problemas del viento) parapente. Y lo mejor fue, que el dueño de la agencia le gustó, asi que me pidió un video de cada una, por separado…entonces hasta le cobré…y con esa plata me compre un disco duro nuevo porque ya no me quedaba espacio para seguir grabando: Vacaciones pagadas en Baños.
En este sentido, en Baños no pude ver mucho sobre el tema político. Conversamos con los chicos sobre el tema de “La Patria”, este concepto que se repite en los carteles de Correa como un eslogan que representa el espíritu de cada ser humano que nace en Ecuador. Y sin embargo, Patricio, por ejemplo, me decía que él no creía en La Patria “¿qué es la patria?” me decía, “es un invento que nos cuentan para que nos pongamos el traje militar y vayamos a luchar por ella, pero que al final, es luchar por los políticos, porque la patria es un concepto intangible que nos cuentan que existe”. Y entonces comprendí totalmente que no era la única que pensaba que en el mundo no hay fronteras. ¿Qué es la patria? una síntesis que sirve como excusa para matar a otro, que no es de la misma patria. O, si no para matarlo, al menos para luchar contra él en una cancha de fútbol. La patria, así como la religión, o cualquier otra forma de concepción que pretenda la identificación del ser humano hacia un concepto intangible, pretende el planteamiento de un “otro” que, al no ser como tú, puede, en muchos casos, ser un enemigo.

Sin embargo, el hecho de conocer tanta gente de tantos países viajeros, como yo, fue una forma de conexión y de entendimiento mutuo muy bonita. Porque de alguna manera pudimos compartir ideales de vida, y entre todos nos dimos cuenta que, no éramos los únicos locos del planeta que decidíamos, por un rato salirse de la realidad mundana sistemática de la rutina, que estábamos todos decidiendo que la vida podía ser diferente, y hacer lo que uno quiere, es posible. Y creo que eso, es lo más lindo que comprendí….que todos, a pesar de Chávez, Correa, Castro, Santos, Uribe, Piñera, Kirchner, Bush, a pesar de todos y de todo, siempre, existe una opción: la opción del desapego está presente. Y esta gente, la estaba tomando.
Me fui de Baños después de despedirme de muchos, me fui más hippie y (paradójicamente) con más plata.
Y me fui a Cuenca, donde conocí una ciudad en medio de las montañas, con bosques que cuentan que los duendes caminan por las ramas, y los seres mágicos de los cuentos de hadas, atraviesan los árboles como luciérnagas. Cuenca, como la ciudad colonial donde la mágica naturaleza se transmite entre caminos y cultura índigena, donde el río atraviesa el cemento como si lo estuviera limpieando, donde la gente hablar con una “rr” de “peggo” (perro), arrastrando la “r” desde la punta de los dientes, al estilo del cantaíto índigena, propio de la sierra ecuatoriana.
Ahí conocí a una alemana con la que nos dispusimos a seguir viaje juntas. Y nos fuimos del Ecuador, cruzamos la frontera y llegamos al Perú.

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